PONENCIAS DEL IV CONGRESO DE SANIDAD PENITENCIARIA

MESA DE ENFERMERIA

Reflexión: el papel de la Enfermería Penitenciaria. Presente y futuro

I Avendaño Merín

Directora de Programas de Enfermería Subdirección General de Sanidad Penitenciaria.

 

DESARROLLO DE LA PONENCIA A LA MESA DE ENFERMERÍA

Quiero comenzar agradeciendo:

En primer lugar a los organizadores del VI Congreso de Sanidad Penitenciaria la posibilidad de estar aquí con vosotros y en esta mesa de enfermería, junto a Concha Germán, profesora de la Escuela Universitaria de Enfermería de Zaragoza y Elena Garcés, enfermera del centro penitenciario de Zaragoza.

En segundo lugar, me parece que es un buen momento para reconocer el esfuerzo realizado por tantos enfermeros que a lo largo de estas dos últimas décadas han luchado y defendido nuestra profesión para transformarla en lo que hoy es, una enseñanza universitaria oficial de grado, con master y doctorado.

Y en tercer y último lugar, a todo el personal de enfermería por la labor que cada día y en cada centro realizan, imprescindible para el desarrollo de nuestra institución y para el beneficio de la sociedad en general.

Me han pedido que hoy aporte una reflexión sobre el papel de la enfermería penitenciaria, presente y futuro, especialmente sobre el papel de la Enfermería psiquiátrica en prisiones.

Me gustaría comenzar enmarcando a grandes rasgos la situación de la enfermería de Instituciones Penitenciarias en estos momentos:

En primer lugar, haciendo referencia a las características socio-sanitarias de la población a la que atendemos, debemos destacar la alta prevalencia de enfermedades graves y de gran repercusión social y económica (VIH, Hepatitis C, Tuberculosis, drogodependencias...), merece una mención especial la alta incidencia de trastornos psiquiátricos que existe en nuestro medio. A esta situación, hay que añadir el importante incremento de la población penitenciaria que ha ingresado en los últimos años, podríamos señalar, como un factor determinante, el porcentaje tan elevado de inmigrantes provenientes de diferentes nacionalidades, indicar también que son personas jóvenes, aproximadamente un 70% tiene menos de 40 años, tienen un nivel cultural bajo, presentan carencias económicas muy superiores a la población general.

En segundo lugar, me gustaría subrayar el perfil de los profesionales enfermeros que en estos momentos trabajan en la los centros dependientes de la Dirección General de IIPP: son profesionales que en un alto porcentaje llevan trabajando mas de 20 años, provienen de la época en la que se plantearon Reformas Sanitarias, tan importantes como fue la Reforma de la Atención Primaria, una etapa llena de esperanzas para muchos enfermeros que esperaban un substancial desarrollo de su profesión, con modificación de sus funciones y competencias, que implicaría, más autonomía en el desarrollo de sus actividades formando parte de equipos multidisciplinares de salud, más participación en la gestión de la asistencia, una etapa que generó en los profesionales grandes expectativas de cambios.

Esta etapa continuó con otra en la que el gasto sanitario se disparó debido a la compleja estructura desarrollada, al rápido desarrollo tecnológico, al complicado cambio demográfico y epidemiológico que estábamos sufriendo, hizo eclosión la infección del VIH, el binomio tuberculosis-VIH, el alto porcentaje de pacientes drogodependientes consumidores de heroína que hacen necesaria la instauración urgente de medidas como la implantación del programa mantenimiento con metadona, se desarrolla la terapia antirretroviral... aumentan los graves trastornos mentales...

Todas estas causas ralentizaron el ritmo de avances y por tanto de cambios profesionales, se continuó con la indefinición de funciones y se produce un estancamiento del desarrollo profesional por otro lado tan deseado; y en nuestro medio pasamos a un trabajo mas mecánico centrado en la medicalización de la asistencia sanitaria, generando así a nivel de los profesionales enfermeros, en algunos casos, desmotivación, hastío y resistencia a las innovaciones y en otros muchos, frustración.

Hay otra parte de los profesionales enfermeros incorporados más recientemente a la institución, que son enfermeros jóvenes, con poca experiencia laboral, con una formación académica basada en el conocimiento científico, con un gran potencial, pero se encuentran con muchas dificultades que les impide generar cambios entre sus compañeros y son absorbidos rápidamente por el sistema.

En tercer lugar, hay que señalar que la atención sanitaria prestada está en flujo constante pues responde a imperativos tecnológicos, demográficos y epidemiológicos, que generan un notable incremento de la actividad asistencial, que han modificado, sobredimensionado y agravado notablemente nuestro quehacer diario; hay que añadir, sin lugar a dudas, las dificultades y complejidad de la gestión de los recursos, fundamentalmente humanos, los procedimientos administrativos poco ágiles de selección de personal, inadecuación en muchos casos de las plantillas, indecoroso salario... por otro lado, también es necesario plantearse la contención del gasto sanitario.

Pues bien, este enmarque, a grandes rasgos, de la situación de la enfermería de Instituciones Penitenciarias, origina cuanto menos , un trabajo enfermero poco eficiente y no diferenciado, hay una clara discrepancia entre las actividades que los enfermeros podrían realizar y las que realmente están desarrollando.

Pero paralelamente a esta situación un tanto decepcionante, hay otra realidad , a nivel asistencial en nuestros centros y entre nuestros enfermeros, y es la de aquellos profesionales que a pesar de todas esas dificultades han avanzado, muy poco y a una velocidad de crucero de pocos nudos, pero lo han hecho, han unificado y protocolizado muchos criterios enfermeros asistenciales, algunos han colaborado en el desarrollo de programas de salud importantísimos en los últimos años (VIH, tuberculosis...), otros intentan clarificar nuestro ámbito disciplinar poco a poco adaptando modelos de enfermería a la atención primaria con el desarrollo de determinados proyectos que de momento son más individuales que grupales pero ahí están, muchos que han proyectado e iniciado las consultas de enfermería para el seguimiento de pacientes crónicos, que participan activamente en programas de educación para la salud y formación de mediadores o que llevan consultas del programa de metadona...

En el ámbito docente se está colaborando en algunos centros penitenciarios con Escuelas de Enfermería, y en el ámbito de la investigación el nivel de algunas investigaciones ha aumentado considerablemente, año tras año son más y mejores los trabajos presentados y publicados.

 

MIENTRAS TANTO QUE SUCEDE EN EL EXTERIOR

En estos momentos estamos asistiendo a cambios importantes y determinantes de nuestra profesión, a nivel:

— A nivel asistencial empezamos a hablar el mismo lenguaje enfermero, utilizamos el proceso de atención de enfermería como método científico en función de los modelos y teorías que se adaptan a diferentes ámbitos de la práctica profesional, tenemos diagnósticos enfermeros y empezamos a normalizar las intervenciones de enfermería (NIC) y los resultados de las mismas (NOC) ,se han desarrollado herramientas informáticas propias, se están analizando los costes de enfermería en los procesos asistenciales..., este desarrollo tampoco es homogéneo entre las Comunidades Autónomas, ni siquiera en la áreas sanitarias de la misma Comunidad.

— En el ámbito docente, se ha conseguido que enfermería sea una enseñanza universitaria regulada por estudios universitarios oficiales de grado y posgrado, planificada y enseñada por enfermeros/as, y este año, aunque sólo en cinco Universidades, se ha iniciado el Master oficial en Ciencias de la Salud, aunque son ya más de ocho los cursos que en diferentes lugares se han cursado como títulos propios; Se aprueban las especialidades de enfermería.

— En la investigación estamos asistiendo a un momento de incipiente implantación de la investigación cualitativa al contexto de la salud en nuestro país por parte de los enfermeros, existe la Unidad de coordinación y desarrollo de la Investigación en Enfermería que está desarrollando una estrategia a nivel estatal para fomentar y coordinar la investigación traslacional y multidisciplinar en cuidados, potenciando su integración en la práctica clínica diaria, con la finalidad de que los cuidados sean de la mejor calidad y basados en resultados válidos y fiables provenientes de la investigación rigurosa. Aunque son muy escasas, cada vez son mas las enfermeras doctoras que lideran proyectos financiados por becas FISS, y muchas las que aparecen como colaboradoras en otros trabajos. Las publicaciones de enfermeras ya aparecen en bases de datos validadas como Medline, CINAHL, Bdie, Cuidatge, Cuiden, La Crochane Library Plus... aparecen muy buenas revisiones en bancos de temas internacionales.

 

¿CUÁL ES EL FUTURO EN NUESTRA INSTITUCIÓN?

Creo que el desarrollo profesional de los enfermeros en la Institución debe ir dirigido a:

1º. Desarrollar nuestra práctica enfermera basándonos en un marco conceptual que determine nuestra razón de ser y estar, que nos permita describir, explicar, predecir y prescribir los cuidados enfermeros, asentada en un pensamiento crítico y de investigación, que se adecue a nuestra práctica diaria, dando a conocer nuestros servicios a la población y estableciendo una ajustada relación profesional con el equipo y una adecuada relación terapéutica con nuestros clientes.

2º. Prestar y administrar cuidados de enfermería basados en las actividades de promoción, prevención, cuidados curativos y de reinserción o de apoyo a los individuos o grupos; siendo dichos cuidados más efectivos si éstos son sistematizados, es decir, aplicando el proceso de atención de enfermería. Abandonando modelos basados exclusivamente en la enfermedad, los profesionales debemos en adoptar los conceptos psicosociales de salud.

3º. Potenciar la educación para la salud a los pacientes/ usuarios, tanto a nivel individual como grupal, para conseguir el mantenimiento y recuperación de la salud y facilitarles el desarrollo de sus propios proyectos de vida, teniendo en cuenta la multiculturalidad de nuestros pacientes; evaluando el impacto real en la salud y en la calidad de vida de los internos.

4º. Actuar como miembro efectivo del equipo de salud, identificando y resolviendo las necesidades que se producen en la población penitenciaria en cada momento, innovando en todos los aspectos que tienen que ver con los cuidados desde la práctica del día a día, siendo capaces de mejorar la resolución de dichos problemas.

5º. Fomentar la formación y autoformación en el equipo, en resumen crecer como profesionales.

 

¿Qué deberíamos hacer para conseguirlo?

1º. Es necesaria una formación de los profesionales bien planificada, como enfermeras comunitarias, conocedoras de la enfermedad mental que debe estar integrada dentro de los servicios de salud de la comunidad. La enfermería requiere de una formación continuada en el tiempo, que dura al menos, lo que dura su vida laboral, adaptada a la situación cambiante de la sociedad en la que se encuentra.

2º. Debemos saber identificar y aceptar las características propias de la población a la que atendemos, debemos ser conocedores de esa realidad multicultural, debemos analizar los problemas de salud sobre los que tenemos que intervenir y establecer la oferta de servicios de enfermería, desarrollando protocolos y procedimientos propios que tengan en cuenta, como eje fundamental al paciente, debemos dar a conocer esa cartera de servicios y adaptarla en cada momento.

3º. Debemos implantar la consulta de enfermería, con metodología científica, utilizando diagnósticos enfermeros y planes de cuidados en todos los centros penitenciarios, validados entre todos, y que respondan a nuestras necesidades y a la de nuestros pacientes, que permitan una atención sanitaria de calidad capaz de desarrollar conductas generadoras de salud entre la población penitenciaria.

4º. Debemos potenciar la investigación, a través de líneas específicas de trabajo basadas en las necesidades de cuidados y dependencia de la población a la que atendemos, que nos sirva para desarrollar un método de evaluación aceptado y validado por todos los profesionales, y nos permita hacer las correcciones necesarias para mejorar.

 

¿Cómo llegar a conseguirlo?

Rosa Mª Alberdi Castell propone: "hagamos cambios específicos, mínimos si hace falta, en nuestro entorno laboral, pero importantes. Y hagámoslos solamente si podemos asumir la total responsabilidad de los mismos porque seamos los únicos protagonistas o porque tengamos la certeza de poder contar con el compromiso de todos los implicados. Además los cambios deben estar inspirados en el único objetivo de solucionar problemas de los clientes y hacer evidente la contribución enfermera a la salud de la comunidad".

Estoy convencida que es necesario promover cambios en los valores y principios, y cambios en las actitudes y comportamientos de los profesionales sanitarios, solo así seremos capaces de hacer cambios en nuestro trabajo que satisfagan a los pacientes y a los enfermeros. Y para finalizar quiero deciros: confío en los enfermeros que, siempre hemos sido capaces de adaptarnos, reaccionar y apostar fuerte por el futuro, y apoyándome en la filosofía de una de las primeras teóricas de la enfermería, Virginia Henderson, y empezando por el principio de esta nuestra profesión, me gustaría haceros partícipes de un deseo el de promover un cambio en la enfermería en prisiones: "tenemos conocimientos, tenemos voluntad y queremos conseguirlo con la ayuda fundamental e imprescindible de todos los compañeros".

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Sanz Sanz V. La cartera de servicios en atención primaria: significado y comparabilidad. Atención primaria 2006 ; 37(2) : 95-100.

Fernández Fernández I. Atención primaria: necesidad de investigación. Atención primaria 2006 ; 37(extra I) : 4-12.

Loayssa Lara JR, Ruiz Moral R. Comportamiento profesional: desde los dilemas y principios éticos a las actitudes, los valores y la disposición "virtuosa". Atención primaria 2006; 37(9): 510-513.

Bojo Canales C. Los informes de evaluación de tecnologías sanitarias: un recurso para los profesionales de enfermería". Metas de Enfermería 2005/2006; 8(10): 20-25.

Rodríguez Rodríguez JC, García Laborda A. Aproximación desde el lenguaje a la interdisciplinaridad en los equipos de salud mental; Metas de Enfermería 2006; 9(1): 16-18.

Alberdi Castell RM, Artigas Lelong B, Bennasar Veny M. Demanda de cuidados en una sociedad multicultural. Metas de Enfermería 2006; 9(5): 62-68.

Morales JM, Gonzalo E, Martín F, Morilla JC, Terol J, Ruiz C. Guías de practica clínica: ¿Mejoran la efectividad de los cuidados? Revista: Enfermería Clínica 2003, Enero (13), nº 1, 41-47.

Bryant R. Informe sobre el desarrollo de la reglamentación, las funciones y la competencia. Consejo internacional de enfermeras. 2006.

 

CORRESPONDENCIA

Subdirección General de Sanidad Penitenciaria
C/ Alcalá, 38-40
28014 Madrid
E-mail: isabel.avedaño@dgip.mir.es
Tlfno.: 91 335 40 38 – Fax: 91 335 49 92

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